Las claves del nuevo marketing digital
El marketing ha sido, es y será una forma de conectar lo que una persona ofrece con lo que otra persona necesita. Podemos cambiar personas por empresas, productos por servicios, necesidades por deseos; pero la fórmula permanece igual.
En el marketing digital, esta conexión evoluciona para adaptarse a las particularidades del medio en el que se desarrolla: el entorno virtual presenta nuevas formas de llegar al público y facilita un nivel de personalización que el marketing tradicional no podía alcanzar.
Hacer marketing digital hoy significa, ante todo, trabajar en esta personalización. Lograr que tu mensaje llegue a las personas más adecuadas y que cada una lo experimente de manera única.
La experiencia durante el proceso de compra ha ganado mucha relevancia en los últimos años. Hoy nos enfrentamos a un consumidor que valora tanto el producto como la forma en que lo descubre, investiga y adquiere.
En todo ese recorrido, el marketing digital tiene mucho que aportar, y así se multiplican los canales, los formatos y las interacciones. La omnipresencia de las marcas es un esfuerzo por estar en todos esos espacios que los clientes potenciales frecuentan, para poder comunicarse con ellos en su propio idioma, a través del formato y el canal con el que más se identifican.
Principios para un nuevo marketing digital
En 2004, el economista estadounidense Philip Kotler delineó una lista de principios para un Nuevo Marketing. Esa lista, sorprendentemente vigente, ha logrado capturar la evolución de los hábitos de compra y cómo internet cambió para siempre las reglas del juego.
Repasemos cada uno de estos principios:
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El poder reside en el consumidor. El acceso a la información ha permitido que las personas conozcan muy bien el producto o servicio que les interesa. En consecuencia, el rol de los equipos de marketing y ventas ha cambiado para volverse más consultivo, asesorando a los clientes para que su experiencia de compra sea óptima.
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La oferta debe dirigirse a las personas adecuadas. La era del marketing masivo, propiciada por la televisión, la radio y la prensa escrita, ha dado paso a un marketing dirigido por la segmentación de los mercados. ¿Cómo es tu cliente ideal? ¿Qué características tiene? ¿Qué problemas puede resolver tu producto o servicio?
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La estrategia de marketing debe centrarse en la propuesta de valor y no en las características del producto. ¿Cómo agrega valor tu servicio a los clientes? ¿Qué expectativas tienen? ¿En qué medida podemos satisfacer esas expectativas? El mensaje debe centrarse en estas cuestiones.
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La distribución y entrega del producto o servicio agrega valor. Es crucial optimizar la operación logística para que el cliente reciba los productos en tiempo y forma, simplificando su participación en el proceso.
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Investigar formas de co-crear con el cliente, dialogando continuamente, siendo receptivos a sus demandas y generando una colaboración que permita la creación conjunta de valor.
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Innovar en las maneras de llegar y conectarse con los clientes, sin limitarse a los medios propios del entorno digital (newsletters, anuncios, redes sociales, WhatsApp, etc.).
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Trabajar las métricas y el ROI. Antes de la digitalización, era difícil medir el impacto de una campaña o calcular su tasa de conversión, pero hoy la tecnología permite un análisis más riguroso de nuestros esfuerzos. Es esencial diseñar indicadores que ayuden a entender la relación entre la inversión en marketing y su impacto en las ventas. La rentabilidad de la estrategia es medible y debe ser considerada.
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Maximizar las posibilidades del marketing con tecnología. Las nuevas plataformas digitales ofrecen numerosas herramientas que hacen más eficiente el trabajo de las empresas. Hablamos de utilidades para CRM, ERP, gestión de proyectos, colaboración en línea, CMS, reportes y analíticas avanzadas, etc. Aprovechar estas herramientas es clave para el éxito del marketing.
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Enfocarse en crear activos a largo plazo, y no solo en los beneficios inmediatos. Las estrategias de fidelización tienen mucho valor en el nuevo marketing, porque integran a los clientes en la cultura de la empresa y generan una lealtad contagiosa. Se ha demostrado que la retención de clientes es la estrategia más rentable.
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El marketing impacta en muchos de los procesos de la empresa. No es algo aislado que pueda ser dominado por un solo equipo. El desafío es trabajar en conjunto con distintos sectores de la compañía, sus colaboradores externos y sus clientes para generar valor auténtico, establecer relaciones comerciales duraderas y lograr un crecimiento más sustentable.